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Lectura en unas Navidades sin retorno.

libro-regaloOs habíamos advertido el año pasado. Han transcurrido volando los 12 meses y volvemos a aprovisionarnos de suficientes víveres para superar un par de apocalipsis zombies, convertirnos en espectadores de rocambolescas coreografías escolares y desterrar la báscula del baño, sabiendo que implacablemente nos juzgará con severidad en algunas semanas. Para los que no se emocionen en estas fechas, los esfuerzos para arrancar los días del calendario y amanecer directamente tras la estela de los Reyes Magos, son inútiles: se debe recorrer todo el camino.

Si sois de los que no os apasionan los anuncios de la lotería, tal vez os acusen de corazón disfuncional, en todo caso podréis rebatirlo consultando el nuevo BIT de insuficiencia cardiaca y descartarlo totalmente tras sensibilizarnos con la información sobre denosumab, alojada en esta misma casa, o la del uso inadecuado de las quinolonas del Ojo de Markov.

Para escabullirnos de las aglomeraciones tipo Cortilandia, la mejor opción para desmotivar a nuestros acompañantes, si son adultos, es considerar esa canción como uno de los factores responsables, junto a la exposición de benzodiazepinas, de aparición de demencia e imprimirles el boletín terapéutico andaluz sobre agitación asociada a esa enfermedad. Si nos encontramos ante un público muy entregado, habría que recurrir a los artículos de El rincón de Sísifo sobre desprescripción de neurolépticos en este tipo de pacientes.

En estas fiestas los nobles cuchillos, utilizados en eventos especiales, se pueden quedar sin su víctimas recurrentes si en la asignación de cortadores de turrón y embutidos, esgrimimos los ejemplares del INFAC sobre prácticas seguras con anticoagulantes e infecciones cutáneas de origen bacteriano. Si esta brillante estrategia disuasoria no surte efecto, no es deleznable aumentar el drama referenciando los consejos de los manchegos, que además de ser maestros forjadores y queseros, escriben una interesante publicación sobre material de curas.

Como no solo en estas latitudes se huye de esta ola de sentimientos desencontrados, desde la estival Nueva Zelanda nos proponen una forma para desmontar el brindis colectivo de Nochebuena con su revisión centrada en el manejo del alcoholismo donde se enfatiza en la bajada de niveles mínimos considerados como exentos de riesgo. Aunque para desvelar si realmente el cava es una bebida proscrita, os sugerimos leer las Recomendaciones No Hacer en Medicina de familia y rezad que no esté incluida en la presentación que Rafa Bravo comparte en su célebre cuaderno de bitácoras. Pero lo intuías desde el principio de la entrada, aunque nos perdamos en laberínticos catálogos de dispositivos para la inhalación, no hay refugio para saltarnos estas celebraciones, así que apelemos a la sonrisa, evitemos situaciones comprometidas y sobre todo utilicemos pocos medicamentos.

Os deseamos Felices Fiestas… si podéis.

Carlos Barreda. Farmacéutico de atencion primaria

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